Pulseras, enchufes, dispositivos de bolsillo, apps para el celular: todos prometen lo mismo, funcionar como repelentes ultrasónicos que el oído humano no percibe. Son baratos, no tienen químicos y se venden por millones en línea. La pregunta es si realmente funcionan o si es puro marketing. En este artículo repasamos qué dice la evidencia científica acumulada durante más de dos décadas, por qué siguen vendiéndose tanto a pesar de los resultados, y qué opciones sí tienen respaldo real.

Cómo se supone que funcionan los repelentes ultrasónicos
La teoría detrás de estos dispositivos es la siguiente: emiten un sonido de alta frecuencia, generalmente entre 20.000 y 100.000 Hz, completamente inaudible para los humanos. La idea es que ese sonido imita el zumbido de los mosquitos macho, y que las hembras hambrientas de sangre lo evitan porque asocian ese sonido con un macho que ya las fecundó y del que quieren alejarse.
Es una teoría que suena razonable. El problema es que cuando se pone a prueba en condiciones controladas, no se sostiene.
Qué dice la evidencia científica
La revisión más citada sobre este tema es una de la Colaboración Cochrane de 2007, que analizó diez estudios de campo sobre repelentes ultrasónicos para mosquitos. La conclusión fue que no había ninguna evidencia de efecto repelente y que no existía base científica para promover estos dispositivos.
Investigaciones más recientes confirman lo mismo. Un equipo de la Universidad Estatal de Nuevo México, que lleva más de una década estudiando distintos métodos de protección contra mosquitos, probó dispositivos ultrasónicos en condiciones de laboratorio. No solo no encontraron efecto repelente: en algunos casos detectaron un ligero aumento en la atracción de mosquitos hacia la persona que usaba el dispositivo.
La organización española Anticimex, especializada en control de plagas, es igual de directa: no hay ningún estudio científico que avale la eficacia de este tipo de repelentes para mosquitos, mientras que sí existen numerosos estudios sobre otros métodos que demuestran resultados reales.
Si querés conocer qué repelentes sí tienen respaldo científico sólido, en nuestro artículo sobre icaridina vs DEET comparamos los dos principios activos con mayor eficacia comprobada.
Si no funcionan, ¿por qué se venden tanto?
Hay varias razones que explican por qué estos productos siguen siendo tan populares a pesar de la evidencia.
La primera es que no tienen ningún efecto negativo perceptible. No huelen, no irritan la piel, no manchan. Si alguien los usa y de todas formas no le pican mucho ese día, fácilmente lo atribuye al dispositivo sin considerar otros factores como el viento, la temperatura o simplemente que había menos mosquitos esa noche.
La segunda es el efecto placebo, que es real y no hay que subestimarlo. Sentir que estás haciendo algo para protegerte reduce la ansiedad asociada a los mosquitos, aunque el dispositivo en sí no haga nada.
La tercera es regulatoria. En muchos países, incluido España, no hace falta demostrar eficacia científica para vender un producto como este, solo que no sea peligroso. Esto deja espacio para publicidad que suena convincente sin estar respaldada por estudios.
Vale la pena mencionar que en Estados Unidos la Comisión Federal de Comercio multó repetidamente a fabricantes de dispositivos ultrasónicos por publicidad engañosa entre 1985 y 2001, y en 2020 una marca pagó casi 4 millones de dólares en una demanda colectiva por estas mismas razones.
¿Y las pulseras y apps con ultrasonido?
El mismo principio se aplica a las pulseras ultrasónicas y a las apps para celular que prometen lo mismo. La tecnología es idéntica — un emisor de sonido de alta frecuencia — y la evidencia es la misma: no hay estudios que demuestren que funcionen.
Esto no significa que todas las pulseras antimosquito sean inútiles. Las pulseras con citronela u otros aceites esenciales tienen cierta eficacia, aunque limitada y de corta duración, porque liberan un compuesto químico real que el mosquito sí detecta. Las ultrasónicas, en cambio, no liberan nada: dependen exclusivamente del sonido, que es la parte sin respaldo.
Si querés profundizar en qué tipos de pulseras existen y cuáles tienen algo de respaldo, en nuestra guía de pulseras antimosquito analizamos las diferencias entre las de citronela y las ultrasónicas.
Qué sí tiene respaldo científico real
La buena noticia es que hay opciones con evidencia sólida y accesibles.
Los repelentes con DEET, icaridina o IR3535 aplicados en la piel son, por lejos, lo más eficaz. Según estudios citados por National Geographic, el DEET reduce las probabilidades de picadura en más del 95%, frente al 20-40% de las velas de citronela.
La mosquitera en ventanas y puertas es una barrera física que no depende de ninguna sustancia ni sonido: simplemente impide la entrada. Es la inversión más rentable a largo plazo.
Los dispositivos que liberan insecticida de forma controlada en el ambiente, como los difusores con metofluthrin, sí mostraron resultados positivos en estudios de campo, a diferencia de los ultrasónicos.
La eliminación de criaderos de agua estancada ataca el problema de raíz y no depende de ningún producto.
En nuestra guía de repelentes antimosquito comparamos las opciones con respaldo científico real según tu edad, situación y nivel de exposición.
¿Vale la pena comprar uno de todas formas?
Depende de qué esperás de él. Si lo comprás esperando que sea tu única protección contra los mosquitos, especialmente en zonas con mosquito tigre o riesgo de enfermedades, la respuesta es no — la evidencia es clara en que no funciona.
Si te lo regalaron, lo tenés por curiosidad, o simplemente te gusta la idea de un gadget sin químicos y no te genera ninguna expectativa real de protección, no hace daño tenerlo. El problema es cuando reemplaza medidas que sí funcionan, dejándote expuesto pensando que estás protegido cuando no lo estás.
Conclusión
La evidencia científica acumulada durante más de dos décadas, incluyendo una revisión Cochrane y estudios de laboratorio de universidades especializadas, coincide: los repelentes ultrasónicos no repelen mosquitos. Ni los enchufables, ni las pulseras, ni las apps de celular.
Lo que sí funciona y tiene décadas de respaldo es el DEET, la icaridina, la mosquitera física y la eliminación de criaderos. Si tu objetivo es no recibir picaduras este verano, esas son las inversiones que realmente valen la pena.

